domingo, 17 de julio de 2011

Un pintor estúpido.

Lo acepto, nunca la olvide. En aquellos tiempos yo era un pintor enamorado del arte que iba en busca de nuevas inspiraciones, y así fue, conocí a mi más grande inspiración y también mi más grande amor.
A veces creo que fue mentiras, que jamás ocurrió, era algo parecido a una satisfacción extraña, de sentir como un sueño se hace realidad, aún mejor, que la tenía a mi lado amándome y yo a ella, y apoyándome para hacer el sueño de un pintor real, solo el mío, ahora que lo pienso, nunca me entere de cuál era su sueño.
Una habitación, una silla, un cuadro, unos pinceles, unas pinturas y (especialmente) ella, todo estaba listo para comenzar, decidí empezar a pintarla, a guardarla en un cuadro, era tanta mi emoción que no permitía que se moviera, casi ni respira, y así ocurrió, me obedeció en todo, tanto me amaba que hacia todo eso por mi.
Pasando el tiempo, me perdí en él, y en realidad nunca supe cuanto tarde en acabar aquella pintura, aquel mi sueño.
-¡Al fin!- Grite tan fuerte al haberla acabo, me sentía muy extraño pero a la vez realizado, aunque esa emoción duro solo unos segundos.
Mis ojos no creían lo que veían, ella estaba cayendo muy lentamente de la silla, ya casi sin luz, sin juventud, sin esperezas, y lo único que yo podía sentir era rabia, ¡solo rabia!, tenia que ocurrir eso para darme cuenta que la había perdido y que siempre estuvo ahí, pero nunca lo logre percibir por cumplir mi sueño, fui un idiota, ¡un egoísta!, logre tener lo que muchos desean pero no lo aproveche, dejándolo plasmado en un marco inmóvil que no me amaba como lo hacía ella y nunca lo hará.
Y en este momento les digo que soy el mayor estúpido que existe, que tuvo alguna vez un amor verdadero y que lamentablemente lo he matado.

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